Imagen del edificio de viviendas 8tallet

El infinito zigurat habitable

 

El edificio de viviendas 8tallet concentra las características de un barrio urbano desarrollado en capas horizontales, de distintas topologías, conectadas por un paseo que permite acceder desde la calle hasta el último piso. la alta concentración de población como premisa de diseño y el concepto de un edificio total, concentrador de funciones lo relacionan con la unidad habitacional de Marsella.

“(…) Esencialmente dedicada a constituir la base de un templo en el que se efectúa la hierogamia, o boda del cielo y la tierra. Generalmente el zigurat tiene siete escalones, correspondientes a “los planetas”, y su simbolismo netamente ascendente, refunde el de la pirámide y el de la escalera. Cada plano o terraza tiene un simbolismo peculiar, dimanado de su “color” o planeta. Es posible que el zigurat tuviera un sentido mandalico, y en él la circunrotación acompañara ritualmente a la ascensión…”

“Diccionario de símbolos” Juan E. Cirlot

Inmersos en un movimiento constante de cambios y situaciones, el hombre actual ha transitado durante el siglo XX y en lo que va del siglo XXI, con diferentes situaciones y propuestas del habitar moderno; sus circunstancias, sus logros y sus desaciertos; desde un mundo arrasado por guerras, hambre y desolación; un mundo que muchas veces se tuvo que volver a levantar desde una tabla raza, llevado por un pensamiento que ya no era el progreso anterior, sino esta vez, la necesidad de sobrevivir, de dar respuesta de millones de personas que por una circunstancia o por otra, estaban habitando ciudades que no brindaban las condiciones necesarias para el desarrollo de la vida diaria y la planificación de su bienestar, en un futuro cercano emergente.
Como ejemplo para analizar encontramos “8 TALLET” del arquitecto danés Bjarke Ingels –Estudio BIG- del año 2010. El mismo está situado en el borde exterior de la ciudad, al avanzado sur de Ørestad, en el borde de un canal, con una vista de los espacios abiertos de Kalvebrod Fælled, en la ciudad de Copenhague, Dinamarca. En lugar de un edificio en bloque tradicional; el “8 TALLET” concentra las características propias de un barrio urbano desarrollado en capas horizontales, de distintas topologías conectadas por un paseo continuo y un sendero en bicicleta, que brinda la posibilidad de acceder hasta el piso 10 con sus terrazas jardines, desde la calle; creando un barrio urbano tridimensional que se desprende de la trama tradicional, donde conviven negocios y vivienda. La alegoría de este zigurat moderno, nos lleva al pasado con su imagen y su impronta, rodeado de verde y reflejado en un canal de agua, doblegando su imagen y convirtiéndolo en algo imponente; lugar de ritos sagrados para recorrer y venerar; donde el habitar moderno pasa a ser el centro de esa adoración. El recorrido que propone, deja de lado la búsqueda ingenua de una integración con el entorno, elevando la apuesta más allá, donde el cielo y tierra convergen en un monumento moderno que contiene y es contenido, símbolo nuevo de estos tiempos.
El edificio en forma de arco crea dos espacios distintos, separados por el centro del arco, que albergan funciones sociales; pasos y puentes lo atraviesan conectándolo con espacios exteriores que lo rodean: el parque al oeste y la zona del canal al este. La división de las funciones en el edificio (viviendas- comercios) está dada en forma horizontal, por niveles, no en bloques separados. Las viviendas en altura y los comercios a nivel de la calle. La “8 TALLET” posee dos techos verdes inclinados, que están estratégicamente situados para reducir el efecto de la isla de calor urbano, así como para vincular visualmente a las tierras de cultivo adyacentes hacia el sur. La forma del edificio permite la iluminación natural y la ventilación natural para todas las unidades. Además, el agua de lluvia es recogida y reutilizada a través de un sistema de gestión de aguas pluviales. El otro ejemplo para analizar y comparar, es “La Unidad de Habitación” en la ciudad de Marsella, Francia, encargada por el Estado Francés a Le Corbusier en 1947 y finalizada en 1952, cuando Europa salía hacía muy poco tiempo, de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias. Este proyecto de viviendas colectivas, estaba dirigido a un grupo de personas de esa ciudad, que habían sido desplazadas de sus casas, por los bombardeos sucesivos recibidos durante la guerra. El proyecto se centraba en la vida en comunidad de los futuros habitantes, integrando funciones como hacer las compras de provisiones, esparcimiento, encuentros comunitarios, deporte, entre otras cosas; en una nueva “ciudad jardín vertical”, desarrollada en forma horizontal, despegada del suelo y rodeada de jardines.
En 1950, cuando “La Unidad de Habitación” se encontraba en construcción, Le Corbusier dijo en una entrevista que “una de sus principales preocupaciones como arquitecto era el silencio; que significa, más precisamente, el ruido permisible. Es uno de los problemas que plantea la sociedad moderna en su forma más aguda, amenazados por enfermedades mentales o grandes nervios padecidos, debido a los innumerables sonidos de variadas, diversas y peligrosas formas, que invadieron la atmósfera contemporánea”. Él trató de responder en el proyecto, utilizando unos 100.000 m² de IBR ISOVER para el aislamiento acústico, en las viviendas; realizado por Saint-Gobain en esos años. “La Unidad de Habitación” fue una nueva aproximación y la primera para Le Corbusier, de nuevas formas de diseñar y concebir la vivienda colectiva: un gran complejo residencial que contenía a unos 1.600 residentes, generando una comunidad, la misma que se podía encontrar en barrio de usos mixtos de la ciudad. Su imagen remite a la máquina, conteniendo además los 5 puntos arquitectónicos desarrollados por Le Corbusier en los años 20: un edificio de gran volumen apoyado sobre pilotes, gran circulación en los espacios inferior y jardines, terraza-jardín, la fachada en forma de cinta, enfatizando la horizontalidad de la obra en su monumentalidad, asimilando la imagen a un gran barco a vapor y sus chimeneas. La propuesta en la manera de habitar cambia el concepto de la vivienda de conjunto y en altura. Las unidades abarcan el ancho total del edificio, poseen un espacio en doble altura y en cada extremo poseen un balcón protegido por un brise-soleil que permite la ventilación cruzada en toda la unidad y una mayor cantidad de unidades en el conjunto general, producto de reducción de pasillos y sintetizándolo en uno cada tres pisos. Esta obra puede resumir y representar, el espíritu del momento de la sociedad europea, la cual había sufrido la Segunda Guerra, la destrucción física de sus ciudades y de sus habitantes; un estado emocional interior que bien puede expresar Jean P. Sartre con su pensamiento existencialista; siendo sobrevivientes de una vida pasada, entendiendo que la actual tiene un comienzo y fin; conocen la muerte de cerca, sintiéndose desgastados, descoloridos y en carne viva, producto por el dolor insuperable de la pérdida, y el tener que volver a comenzar. Este edificio los contiene y los transporta como en una ilusión, hacia el futuro prometedor.